lunes, 8 de septiembre de 2008

Blogs (II) - Ibsen Martínez

Acá les va la segunda entrega de Ibsen sobre los blogs. 


1.
Hace apenas cinco años ya eran un fenómeno que había estado creciendo, hasta hacerse insoslayable, desde hacía al menos una década.

En 2003, según muy fiables estadísticas, existían ya más de ochenta millones de blogs en el planeta y se creaban cien mil nuevos cada día: uno cada segundo y medio.

En un reciente discurso aunque famoso discurso– famoso, al menos, entre blogueros de habla hispana– que el periodista Juan Luis Cebrián, exdirector de El País de Madrid, pronunció por entonces ante la Real Academia de la Lengua, aquel se detenía en cuestiones de léxico y en cómo estas han nublado la visión de muchos a la hora de ponderar el verdadero impacto que, en nuestra esfera lingüística, han tenido los blogs.

Entre las finas distinciones que allí se hacen, hay una que separa los diarios personales de antaño de los blogs.

"Aunque los hemos definido como diarios personales–observa Cebrián–, lo que se ajusta inicialmente a la realidad, los blogs se diferenciaron de aquellos, también desde el principio, en dos cuestiones cruciales. La primera es que, mientras en un dietario clásico las entradas y anotaciones se producen en orden cronológico, de más antiguas a más recientes, en un blog se invierte dicho orden, de modo que se consulta comenzando por el final, retrocediendo en el tiempo a partir de ahí.

La segunda, y mucho más importante, consiste en que por lo común los diarios personales estaban, y están, dedicados a atesorar los secretos de nuestra identidad más profunda. Todavía se venden en las papelerías libritos de hojas en blanco que se cierran como cajas fuertes bajo siete candados a fin de que nadie fisgue lo que allí escriben nuestras y nuestros adolescentes. Por el contrario, los blogs fueron ideados para ser leídos, y aún manipulados, por terceros, están llenos de enlaces a otros blogs que los demás escriben y, cualesquiera que sean los valores que en ellos se defiendan o estén presentes, la intimidad no forma parte de ese elenco." ( "La Vida En Un Blog", El País, 05/11/2007).


2.
Sin embargo, basta atender el extraordinario caso de Yoani Sánchez, la joven cibernauta cubana que ha sacado de quicio a Fidel Castro hasta el punto de que este ha resuelto dedicar más de uno de sus "artículos", escritos desde la senectud para la posteridad de Granma. En uno de ellos, el patriarca de la Revolución cubana fue tan lejos en la injuria sexista que Yoani decidió ceder a su esposo la palabra para responderle gallardamente al dictador.

En el blog de Yoani, accesibe en el website http://www.desdecuba.com/genera ciony , la intimidad y lo cotidiano, incluso las deliberaciones más íntimas de la autora, cobran un cariz tan inconteniblemente turbador de la "paz totalitaria" que el fenómeno tardará en agotar los análisis de numerosos observadores de la blogosfera.

Como se sabe, el régimen cubano ha hecho todo lo que ha estado a su alcance para acallar a la bloguera. Lo llamativo es que las entradas que Yoani Sánchez hace en su diario o bitácora o como quiera llamársele, nunca aparecen imbuidas del talante estridente fácilmente asociable con el que, antaño, se habría apoderado de un agitador al frente de un transmisor de radio clandestina.

Bien dice Cebrián que hoy día asistimos, quizá de manera no muy consciente, al nacimiento de una verdadera nueva civilización.

"Ni un solo rincón de nuestra historia futura–advierte el curtido periodista– va a dejar de verse afectado por el tsunami del mundo digital". Esto no parece haberlo asimilado Fidel Castro ni quienes, obedeciendo sus órdenes, han dado en amenazar en su integridad personal, con acciones intimidatorias, a Yoani González.

Los cables recogieron, hace poco, un intento de agresión física contra ella, en el curso de una manifestación que reclamaba en La Habana la libertad de Gorki Aguila, un joven rockero cubano encarcelado.

Pero lo que en verdad quisieran consignar estas modestas notas es que, adicto como soy al blog de Yoani– pleno de creatividad, rebosante de observaciones y escrito en un castellano vivaz, culto y de una gran capacidad evocativa de todo lo que a su dueña le pasa ante los ojos, o escucha, o discurre–, he descubierto en ella, no sólo a una irreductible e insumisa ciudadana cubana que recurre al blog para expresar su disidencia, sino también una de las escritoras más importantes de la lengua en el momento actual.

Un sosegado texto suyo sobre la vida cotidiana en La Habana en que le ha tocado vivir toda su vida, aparecida en el número de abril de este año de la revista mexicanoespañola "Letras Libres" (www.letraslibres.com), merece, desde su aparición, contarse en la antología futura de eso que Juan Villoro ha bautizado como "ornitorrinco de la prosa": la crónica latinoamericana de este siglo.

Se titula "La Ligera Orfandad" y, en ella, Yoani Sánchez ofrece una singular visión de los cambios anímicos obrados en los particulares radicados en la isla desde que, hace 23 meses el Comandante, no acude a un acto público ni pronuncia un prolongado discurso.

Sin duda, muchos hemos leído infinidad de "retratos morales" de Fidel Castro y balances de los 50 años de su modélica Revolución. Muchos hacen hincapié en su legendario "carisma". He aquí lo que , al respecto, nos dice Yoani Sánchez:
3.
"La fascinación se alimentaba de su presencia, de su voz, de su imagen, de eso que los entendidos llaman el `carisma’ y que se ha venido deshaciendo en este tiempo al evidenciarse su humana fragilidad. Poco a poco comienzan a sacudirse los hipnotizados, no con un violento chasquido de los dedos, como en el circo, sino tan lentamente como se desvanece el prolongado influjo de Fidel Castro. Su hermano, evidentemente, no posee ese don para el hechizo colectivo.

Fidel ha sido muchas cosas, pero finalmente se le recordará como el mejor hipnotizador de la historia de Cuba. Un ilusionista que hizo creer a millones de personas que el futuro sería promisorio e inminente y que cualquier sacrificio individual sería poco para el bienestar colectivo que se avecinaba.

Un seductor que creó en la mente de millones de cubanos el ensueño de una dignidad nacional fortalecida en el combate frente al enemigo más poderoso de la historia del mundo. Por mantener esa fantasía inaprensible, al menos tres generaciones de cubanos, la de mis padres, la mía y la de mi hijo, renunciaron a tener garantizado aquello que hubiera podido ser la base material de su dignidad personal: una vivienda decorosa, una alimentación adecuada, una transportación eficiente y los más elementales derechos de expresión, información y libre asociación."