lunes, 9 de abril de 2007

Infierno














El infierno (...) es el nombre humano blasfematorio del olvido de Dios.

Jorge Luis Borges,
La duración del Infierno




No puedo dejar de visitar la página VII Photo y recorrer en ella, con los ojos llenos de espanto, las desconcertantes imágenes que Nachtwey y el resto de los fotógrafos publican. Hoy manejé por Petare, perdido y asustado mientras trataba de escaparle al infernal tráfico caraqueño. Sin quererlo, terminé subiendo más de lo que hubiese querido por las laderas de los cerros empobrecidos que irónicamente “adornan“ las noches de la capital. No era la primera vez que subía un cerro de esos. No soy de los que ignora la realidad que te abofetea sin piedad cada vez que uno se adentra en esos multitudinarios y humildes caseríos que los economistas llaman cinturones de miseria. Mientras buscaba escapar, en todos los sentidos que el término permite, de aquél lugar lúgubre, pensaba en lo dicotómico que es el mundo en el que vivimos. Ese mundo que el lente de Nachtway retrata en un esfuerzo ¿perverso? por hacernos caer de golpe en el mundo y sacarnos aunque sea un rato de esa realidad defendida que construimos a voluntad. No sé si sea sano voltear la mirada a ese mundo cercano y distante a la vez. Pero ahí está, y en estos días difíciles que he tenido, el recuerdo de sus imágenes me persigue con saña y no puedo sacarlas de mi mente como quisiera. Sabrán disculpar.

Foto: una celda en una cárcel en Brasil, diseñada para 16 reclusos y en la que se encuentran en la actualidad 99 reos.



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